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Posts Tagged ‘EUROPA’

Publicado el 6-11-2006

El solo título de este artículo puede que sorprenda a más de alguno teniendo en cuenta que el conocido padre de Europa no podía ni siquiera haber imaginado los problemas que la presión migratoria nos está planteando en estos momentos. Sin embargo, puede que saquemos algo en claro si vemos dicho problema a la luz de los fundamentos de la UE.

Puesto que se trata de fundamentos, en lugar de repetir cosas que son de sobra conocidas convengamos que hay al menos dos problemas mayores que la Unión Europea tiene aún sin resolver. Uno es el de su propia definición como entidad política, que ha quedado seriamente cuestionada como consecuencia del rechazo francés a la Constitución, ejemplo que inclinó también al voto negativo a otros países y el otro, precisamente este problema de la presión migratoria.

Tratándose del primer problema lo que conviene dejar bien claro es que los padres de Europa no deseaban crear una comunidad de países fundada exclusivamente en la prosperidad. Pese a ello y en la actualidad, la UE no parece que quiera definirse por otra cosa que por su riqueza, por no decir opulencia, el confort y, sobre todo, la seguridad.

Que los padres de Europa no pensaban así se demuestra porque en el propio discurso de Schumann (9 de mayo de 1950) ya se indicaba claramente que una de las tareas esenciales de Europa era la del desarrollo del continente africano. Si ahora la miseria viene a Europa no es sino porque Europa no se ha tomado el trabajo de acudir allí donde estaba la miseria. Que Europa no ha querido definirse sino por la riqueza y el confort también lo demuestra el hecho de que tampoco fue una iniciativa Europea sino la fuerza de Juan Pablo II la que demolió el muro de la indiferencia con el que Europa se había separado de los países del Este.

Pero tratándose de la definición de Europa como entidad política ya se está viendo que estamos sacrificando los principios. Recordemos las famosas discusiones de la Convención en las que se puso especial empeño en no mencionar las raíces cristianas, pese a las protestas de algunos y las siempre sabias advertencias de la Iglesia católica, institución estrechamente vinculada tanto al origen como a la historia de Europa y «experta en humanidad» como con frase feliz ya la definió el Concilio II Vaticano.

Lo que yo quisiera destacar ahora es que fue precisamente por esas raíces cristianas por lo que tan sólo cinco años después de haber vivido el odio y el ametrallamiento entre ciudadanos de Francia y Alemania, pudo un hombre profundamente cristiano proponer una alta autoridad arbitral como solución para terminar con semejantes enfrentamientos. Léase entre líneas la declaración Schumann y se verá todo bien claro: «Casi exactamente cinco años después de la rendición sin condiciones de Alemania –decía- , Francia lleva a cabo su primer acto decisivo en la construcción de Europa y, al mismo, asocia a Alemania». Con razón había empezado Schumann su discurso diciendo que no se trataba de palabras vanas sino de acciones que él mismo definió como «intrépidas».

Seamos claros; sin estas raíces cristianas Schumann no habría sentido la necesidad de lanzar su idea. Por eso es triste que cuando Juan Pablo II recordó la importancia de reconocer el papel de la religión en la definición del ser de Europa, un conocido periódico inglés, interesado por los temas europeos, publicaba un titular que decía que «el fantasma de las guerras de religión planea de nuevo sobre Europa». Se trata de una confusión lamentable. La religión no divide, la religión une, como pasó con Francia y Alemania y es también la religión la única que mueve a los países ricos a ayudar verdaderamente a los países pobres.

Si se ve a la religión como un factor que puede dividir a los hombres, es que algo falla en la noción misma de la religión. Es en esa misma llaga en la que Benedicto XVI ha puesto el dedo con su discurso de Ratisbona. Pero si, como es verdad, la religión es un elemento, quizás el más fuerte, para unir a los hombres y hacer que los ciudadanos consideren el bien común de la sociedad como el mejor bien propio, entonces lo que probablemente ocurre es que nosotros lo que estamosconstruyendo, es una Europa sin fundamentos firmes.

Javier Montero Casado de Amezúa. PROFESIONALES POR LA ÉTICA-BRUSELAS

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